El Salvador, Estudio N1

El Muro: ensayo de una crónica (no) anunciada

Aquí en El Salvador aún es 14 de marzo… un año… quem foi o mandante? Hace un año que no puedo escribir sobre nada… recuerdo ir al centro de Florianópolis. Silencio. Los rostros declaraban las lágrimas derramadas… silencio. Lembro não poder dizer nada. Lembro… lembro muito bem de todas essas pessoas… o luto. A dor. El muro.

Las luces y el video “en vivo”, las voces de los niños clamando por “papá”… “quiero ver a mi tía… me puedo el número… 34…” 117 fuzis.

El muro. Las caravanas han sido muchas. La incasable migración que desde el siglo pasado denuncia la falta de condiciones en un territorio tan pequeño. El muro. Dos personajes… “ustedes saben mucho… pero ustedes, los historiadores también se rieron”…make America great again. Las lágrimas están ahí, pero no salen. Silencio. Trago en seco. No tuve el coraje de sacar el agua que estaba en la cartera. Quiero escribir. Tengo que dormir. La traducción. Hace meses me invitaron a escribir para una revista electrónica. NO. El cuerpo duele. La familia. Las caravanas… Marielle  Franco

(Presente)….

Las luces se derramaron sobre la mesa y las dos sillas. Los personajes entraron. Él primero. Ella… la historiadora… la que hacía las preguntas. Después. “ustedes los historiadores siempre tienen las respuestas. Pero… Después”.

El camera man, el policía a cargo. Las preguntas… por  quê?

ERA LO CORRECTO. recibía órdenes

Un escenario de lo más minimalista. Gritos. Y las preguntas. Quando tentei explicar o motivo, as palavras não faziam sentido. Não falei. Não chorei. Fiquei paralisada. Parecia que o coração estava gelado. Não pude. Las voces de los niños. La voz imperio: “no seremos campos de refugiados, como europa”. Los estadios del Sur se llenaban de presos políticos. Pero esos, los de hoy… Imigrantes. Ilegales. Los niños.

En la butaca, mi cuerpo luchaba contra el dolor de un día más de trabajo. NO lloré. Las lágrimas estaban ahí, pero desde hace por lo menos un año estoy paralizada. Partida… allá y aquí… cuando allá es un lugar tan distante.. cualquier lugar… de repente el olor de la maresia y el sonido de las olas me invaden y me alejan de lo que parece ser otra catástrofe humana. As mulheres da cantina ajudaram as crianças, fizeram barricadas contra o atirador. Mais um dia de sangue… Um ano. Un siglo de migraciones forzadas porque La miséria, auspiciada por el império y el oportunismo partidista nos come vivos a cada instante. Las pandillas. La clase que no preparé. La vida que se me va en proyectos no concluídos… no concluídos?

Nem sequer começados

Migrante. Ilegal. Mujer. Negra. Favelada. Deputada.

El mundo se esvai, cindido… par-tido. E ainda não posso ler. Ainda não escrevo… los tres artículos que me han pedido están ahí, escondidos en mi mente atribulada pela inércia ou pela paralisação…. “Es de ansiosos” dirá mi Hermano… y tendrá razón. Y… tengo três poemas atravessados, ainda não estão prontos… ainda não escrevi. Ainda tem silêncio engasgado que vomita estas palavras na intención de hacer uma crónica, para hablar de La construcción del muro, pieza de teatro producida por la compañía “Teatro Expresivo de Costa Rica”. Pero… as palavras se amontoam e não consigo. As palavras. Essas, todas elas me devoram e no disparate verborrágico se atropelam e como num derrumbe me hieren y me tiran de un lado a otro. E a imagem, os ângulos da câmera. As vozes… e é inglês? No, reconozco. Es español. Si son ticos, hombre!

De repente la pregunta de Jean Marie Gagnebin “como se escreve o pasado?” me invadió durante una buena parte de la presentación. De repente estaba en Nuremberg. No Rio de Janeiro. El Salvador. Las 56 que nos faltan. Chile. México. Argentina. En Los Estados… si en la usa, de donde vuelven hablando “oh sí!”. Migrantes. El muro. Marielle. Suzano. El Mozote.

El espacio del teatro se abrió ante mis ojos. La luz, los actores. La urgencia. El Muro.

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El Salvador, Opinión, pandillas, Violencia

Carta desde Zacatraz: un dolor y una tarea pendiente

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Llegué a El Salvador hace aproximadamente cuatro meses, después de un autoexilio de 12 años. El anuncio de mi regresó causó, en mis amigos y familiares, sorpresa, un poco de angustia y… felicidad. Creo que son los sentimientos que mucha gente experimenta al saber que por opción se decide regresar al Pulgarcito. Desde mi llegada mi familia se dio a la tarea de explicarme que no podía andar en bus y que si decidía hacerlo no podría acceder al servicio en determinadas horas del día o determinadas rutas (un amigo muy querido que vive en Costa Rica me dijo “vas a encontrar un El Salvador muy diferente…”). La paranoia, aumentada por el amarillismo periodístico, me hace sentirme presa… pero…

 

Las colonias que antes tenían acceso libre, ahora tienen hasta tres portones de acceso, los cuales son custodiados por agentes de seguridad privada…

La verdad es que vivimos amurallados, encerrados y custodiados, pues la violencia de hoy no es la misma que de hace una década atrás o, como Roberto Valencia lo afirma en incontables veces en su libro Carta desde Zacatraz[1], “las maras no eran lo que son”; frase que se repite dolorosa e incansablemente a lo largo de su libro. Y sí, tiene razón, la violencia nos asecha en cualquier lugar y a cualquier hora, andamos desconfiados, serios y muy agobiados por el encierro, muy diferente a lo que se vivía hace poco más de una década. Yo, la que se fue, no acompañó la evolución de lo que hoy llamamos “fenómeno de las maras” o fenómeno pandilleril, como el autor del libro lo llama.

Decido andar en bus, decido ir al centro capitalino, San Sívar[2] para los íntimos, y veo multitudes de gentes, desorden y un caos que, entre la felicidad, la angustia y el olvido forzado (o elegido como estrategia de sobrevivencia) y veo una imagen surrealista impresionante

La que se fue, que no se suponía que regresara, vive hace cuatro meses en el Pulgarcito y se fascina con el color, el hablar y la potencia que la escena cultural (literaria, musical, artística, en general) pulsan en un El Salvador que se niega a abrazar su realidad.

Esos niños podrían haberse salvado… Tonaca[3] no estaba totalmente perdida…

En Carta desde Zacatraz, Roberto Valencia nos entrega una realidad, una escritura de realidad que nos dice “podría haber sido diferente”, porque las “maras no eran lo que son”. Sus páginas las leemos como una “crónica de largo aliento”, páginas que nos hablan sobre uno de los personajes que nos marca a todos los salvadoreños “El Directo”. Habla de su nacimiento, su infancia, su ingreso y cómo se convierte en el “enemigo” número uno de la sociedad “de bien” salvadoreña. La misma que me provoca ansias de vómito a cada párrafo del libro. La misma que, envenenada por una prensa amarillista, podría haber “salvado” o por lo menos contribuido a la rehabilitación de por lo menos 300 jóvenes, pero que decidió no hacerlo.

Ando, tímida y precavida, por las calles que me atrevo a transitar, miro a mi alrededor y veo mucha potencia social, veo mucha tristeza, mucho dolor… muchas expresiones culturales que sobreviven a pesar de las circunstancias, o a causa de las mismas…

La tristeza y el dolor hacen parte de las páginas del libro de Valencia, dolor que me contagia, dolor de patria, sin querer caer en nacionalismos baratos.

En mi tesis doctoral abordé a la nación como un proceso discursivo, narrativo, en que el cuerpo, la carne sufre y se (des)compone atravesada por los discursos que elaboramos sobre la realidad, sobre una realidad que es, también, narración. Digo, la narrorealidad, es producto de los discursos, y el discurso de y sobre la violencia nos constituye como nación, como ciudadanos amedrontados, siempre ojo al cristo[4], dispuestos a sacar el machete[5] si es necesario.

Cuatro meses, doce años de ausencia y no, hoy no hablo de lo que representa mi salida de aquellas tierras brasílicas, ni del cansancio emocional de estar siempre yéndose de algún lado, como ya lo expresara Jacinta Escudos en Maletas Perdidas (que aún no termino de leer y que también tendrá nota en este blog). Hablo de esta realidad enjaulada, de este encierro y de esta sociedad que nos expulsa a unos cuantos y margina a otros. Una sociedad que pulsa vida en sus calles de muerte, una sociedad que vive el arte y sus luchas. Una sociedad que sufre, porque a las otoridades les pudo más sus deseos electoreros de pueblo que el desarrollo del país, o la (re)construcción de la nación (pero no Nación) que salía de una guerra civil de casi veinte años (si contamos la segunda mitad de la década de los setenta también). – Debemos tener claro que la guerra no fue la causa del fenómeno padilleril, pero sí un espectro que lo atraviesa.

Creo que uno de los grande méritos del libro es, además de dibujar y darnos pistas de que El Directo fue una persona a quien le trazaron el destino, denuncia y nos exige una respuesta. Denuncia porque nos habla de un Estado omiso, una prensa amarillista y políticos embusteros, quienes en sus trambiques electoreros diseñaron el destino  no sólo de Gustavo (El Directo) sino de millones de niños y jóvenes salvadoreños. Nos exige respuesta ante un problema social que no se resuelve con portones, casas amuralladas o tácticas policiales dignas de una guerra…

Cuatro meses. Doce años de ausencia. Buses. Bullicio. Incontables aventuras en las roller coaster que llamamos de “transporte colectivo”, incontables historias que me hacen vivir y reír (sí, reír), en medio de los destrozos de una sociedad que no se quiere ver en el espejo de Narciso, tal vez porque su Narciso se parezca más a la “monstruosidad” de la Serpiente Emplumada…

Aún no termino Carta desde Zacatraz, pero sus páginas me obligan a finalmente escribir lo que tenía atravesado a media garganta y no sabía cómo expresarlo. Gracias Roberto Valencia por este libro, por esta bofetada social, gracias por decirnos: “podríamos haber hecho diferente”… y tal vez así, y sé que es un gran tal vez, las maras no serían lo que son… Sus páginas me duelen, pero dicen que los mejores libros son así: nos comen las entrañas y nos obligan a gritar silencios incómodos; y sus páginas me obligan a nombrar el silencio, a gritar y ver, con otros ojos, esta realidad que como sus sabias palabras afirman “la realidad es dura, pero siempre será mejor conocerla”.

 

[1] Cárcel de Máxima seguridad

[2] Forma coloquial para referirnos a San Salvador

[3] Centro de Reeducación de Menores Tonacatepeque, desalojado por su insalubridad. Roberto Valencia nos llama la atención de que los niños que se encontraban fueron trasladados a un viejo cuartel militar (desocupado) en Francisco Gotera, por iniciativa de Doña Eli, a través del ISPM (Instituto Salvadoreño de Protección al Menor), después de los estragos y por la ya existente insalubridad del local. Vale salientar que en Tonacatepeque existían diversos programas de reinserción social de los niños y adolescentes, trabajos que se hacían con salidas del centro de reeducación, lo que no tendría seguimiento en Francisco Gotera, debido a la hostilidad de los “ciudadanos de bien”. Niños que podrían haber tenido destinos diferentes…

[4] Alertas

[5] Defenderse a muerte, si fuera necesario.

 

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Estudio N1, mujer, Opinión

La familia o el olvido… ¿los duelos disapóricos?

Era una tarde calurosa, húmeda… como cualquier otra tarde en una isla embrujada. Elena Salamanca comenzaba a hablar sobre como iniciaba su vida académica, intelectual… su pasión por documentos extraviados fascinó a quienes asistimos a la presentación de su libro La familia o el olvido. Emocionada contaba su trayectoria, entre risas e historias la noche avanzaba hasta que… mientras iba en el ómnibus mi corazón se aceleraba, quería bajar y volver a casa… tan sólo la idea de verbalizar lo que mis silencios gritaban me dejaban un poco aterrorizada… creo que nunca tuve tanto miedo frente a una certeza… el duelo tal vez sea algo con lo que vivimos y no queremos aceptar. Elena comentaba que los escritos de su libro ya tenían un tiempo, algunos años. Quiso alejarse… un autoexilio del duelo, pero el país… la familia la hizo acercarse nuevamente… talvez seja isso o que me fez lembrar aquela tarde, eu não quería aceitar, estava talvez protelando… procrastinando meu luto… mas…. La lluvia se nos vino encima y la plática avanzaba y Elena Salamanca hablaba  de todas esas mujeres a las que la historiografía, por patriarcal, dejaba en el olvido…

Mi fracaso doméstico… me quebré una vajilla entera…

Mis dolor de amor…

(¿Estaría bien si la lágrima que lleva tu nombre finalmente se derramara por mis mejillas? …. Llegaste meses después…) pero en el ómnibus ensayé las palabras…

L-U-T-O

Luuuto… luuuuuuuuu-to…..lutooo…. Luto com a própria vida em risco e uma trilha de asfalto aparece na minha frente… sim como aquela daquele vídeo… como era mesmo o nome da música??? (“minha cabeça em tão confusa como América Central”)… sí, creo que esa fue una de las veces que mi psicóloga lo dijo sin tapujos… cuando le confesé que regresaría a mi país….Elena Salamanca me habló de Lilan Serpas y su locura, habló de México y de un amor “fracasado” – somos seres diaspóricos… somos autoexilios queriendo un poco de

COLO… Exilada no teu abraço, tantas carcajadas, tanto amor en los silencios y los cigarros compartidos… hein… não vai dormir?… Vem dormir Aquela noite, eu na janela, siempre me sedujeron las ventanitas… observé aquellos edifícios y sus pocas luces, el cigarro terminó y me refugié en tu abrazo.

Elena Salamanca continuaba comentando su libro. Me levanté a comprarlo… me sentí feliz. Mientras hablaba sus palabras parecían haber leído todos los duelos que quise dejar caer en el olvido… Creo que no supe reaccionar ante la palabra luto, quise decir que lo sabía… creo que dije algo como “sí lo sé”… son escritos encarnados, auténticos y trabajados. La familia o el olvido es aquel tipo de libro que te lee a ti en lugar de que vos los leás… te devoran, y te vomitan de nuevo… una especie de antropofagía al contrario. Sali de mi terapia como sin saber qué hacer, caminé hacia el terminal, el calor me asqueba, pero paré para un cigarro y mientras el humito se desvanecía, mi camino de caminante enlutada comenzaba. Las despedidas comenzaron casi en seguida, entregué mi casa y anduve semi-nómada entre la tierra de los pinheiros e la isla embrujada…. “Sané el amor”… palabras de Salamanca que se entrecruzaban con la lluvia y mis laberintos mentales… Y una tarde, sin pretensiones, entre el calor, la sed y pláticas proletarias me deparé con tu sonrisa, pensé que tardaría más en encontrar asilo en los brazos de alguien más,… me llevó tiempo sanar el viejo amor, me llevó tiempo sanar el amor y las heridas… me llevó tiempo comprender que tal vez el amor sea eso que vivimos en tan poco tiempo… “sanar el amor”…. Quién diría que podría hablarse de Bob Esponja y hacer una crítica al capitalismo y enarmorarse al mismo tiempo?… dicen que el amor entra por la panza, pero para mí el amor entra por la trinchera al lado del pueblo y fue así… Bob Esponja, la lucha de clases y una tarde casi lluviosa me hizo reconocer un amor tranquilo… la lágrima que lleva tu nombre se derrama de cuando en vez y el duelo de un amor tranquilo, sin exigencias o expectativas va acompañándome … un amor de presentes… así me asaltan los recuerdos cuando me descuido… “sanar el amor”… o aceptar el duelo de una vida que fue vivida con intensidad… casi dos meses después de decirle a Brasil hasta luego me declaro en duelo, en duelo de una vida que dejé ir pero que hace parte de mí… duelo por los caminos que anduve, duelo de la metamorfosis que viví, porque en la transformación morimos un poco… pero también renacemos así en duelo voy tejiendo las palabras y dejándolas ir…

La noche terminó con historias de maletas extraviadas, congresos, un vinito y la felicidad que pude compartir esta nueva historia con nuevos y lindo encuentros…

La familia o el olvido… porque nada es definitivo y el dolor no es necesariamente trágico, aunque debemos respetar los tiempos y las heridas… palabras tejidas con el cuerpo-ahí… cuerpo-poesía… cuerpo-escritura…

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Opinión

do vazio da polêmica da vez…

Do ãn ãn, vai malandra à polêmica do momento: “o mecanismo”… li as apreciações de algumas pessoas, algumas delas muito coerentes, outras, como já é de praxe nas redes sociais, de uma histeria que Freud estaria bem acomodado analisando tudo… confesso que não assisti e não assisti por um motivo bem simples: tudo que se falou antes do seu lançamento foi que tinha nomes pessoais, que retratava o problema do Brasil, que como na narração inicial do primeiro episódio insinua é.. tchã nanan… corrupção… palavrinha coringa daqueles que, em função de continuar lucrando numa sociedade falida, derrubam qualquer governo que se preocupe com a melhoria social. Não vou falar do seriado que não assisti… apenas me permito pensar sobre as “polêmicas” que causam estardalhaço por uns três ou quatro dias – ou vai lá, algumas duas semanas – nas redes sociais… vou falar do incômodo que me causa esse barulho todo em torno de polêmicas que não vão além da simples polêmicas e que acabam realizando o objetivo delas: desviar a atenção de assuntos graves…

Duas semanas atrás Marielle Franco e Anderson Pedro foram assassinados, tragédia que movimentou muitas pessoas, deixou o país, ou pelo menos alguns setores, num estado de impotência, indignação, raiva e… sim… silêncio, eu pessoalmente não conseguia elaborar nenhum tipo de comentário coerente… uma morte, um assassinato planejado e com objetivo claro: calar as denúncias e impedir a atuação da vereadora mais votada do Rio de Janeiro… um aviso para nós vindo daqueles que detém o poder econômico, político e midiático. A impressa internacional denunciou o caso, várias marchas ao redor do mundo se fizeram sentir em homenagem à Marielle Franco, um pedido de apuração do caso que agora, com o seriado de José Padilha e a Netflix, aparece um tanto quanto apagado, pelo menos no âmbito da preocupação cotidiana… e não se fala de outra coisa… a histeria social é tanta que parece que, de uma forma bem masoquista, estamos esperando o próximo golpe para poder ter mais uma coisa pela qual gritar… como se já não houvesse suficiente caldo para a organização de luta social de fato acontecer…

tentando traçar um pequeno paralelo, lembro que ano passado logo depois do anúncio da reforma da previdência, um dos tantos golpes contra a classe trabalhadora, foi divulgado o “resultado” da “operação carne fraca”: a JBS dona da Seara, Perdigão e outras estariam adulterando a carne com papelão, maquiando carnes estragadas e uma série de coisas que envolvia corrupção, lavagem de dinheiro, e propinas… ahhh essa corrupção, palavrinha que todo cidadão de bem adora utilizar para vomitar seu ódio de classe. Após esse escândalo, muito a despeito dos esforços de alguns movimentos e dos sindicatos, o debate sobre a reforma da previdência parecia haver se esgotado. O tema do momento era o papelão e outros químicos que estaríamos ingerindo… e o engraçado de tudo é que como comentei no podre carne nossa de cada dia… seria muito ingênuo de nossa parte não saber que as carnes que consumimos são adulteradas, isso deveria ser tratado não como o problema em si a ser resolvido mas como o sintoma da sociedade na qual vivemos…

A mesma coisa aconteceu com o rompimento da barragem em Mariana, fizemos movimentação, houve denúncias, hashtags, porém no imaginário social parece ser um tema já há muito tempo esquecido, embora documentários como Arpilleras de Adriane Canan, recuperem a luta das mulheres após a catástrofe anunciada (vale a pena dar uma conferida no documentário).

Não me mal interpretem acredito que devemos sim disputar a narrativa que está sendo tecida em torno desse momento, e disputa-la não apenas no espaço da rede social, porque é justamente ela é a que se instala no imaginário social e da qual depende o olhar sobre a nossa memória histórica e é a partir dela que podemos evitar que novos horrores aconteçam… não é à toa que ainda disputamos a narrativa do golpe militar de 64.

A questão é que para disputar o imaginário e as narrativas que tecem a história é também importante elaborar estratégias e táticas de luta políticas e econômicas, porque senão, enquanto ficamos nos debatendo – nas redes sociais – sobre se é prudente ou não cancelar a conta do Netflix, se é coerente ou não rebolar as rabas ao som do vai malandra, os diferentes golpes contra a classe trabalhadora vão continuar passando e nós seremos apenas espectadores indignados diante de imagens de horrores num estado de exceção que se tornou a regra, como já nos alertara Walter Benjamin nas suas “Teses sobre o conceito da história”. Marielle Franco não pode ser esquecida, Anderson Pedro não pode ser esquecido, Mariana não deve ser esquecida… mas para que possamos sim elaborar uma narrativa do presente e do passado que não caia no esquecimento, devemos refletir sobre a raiz do problema, devemos refletir a que obedece a necessidade das mortes, da intervenção, a necessidade do presente ficcional que nos deixa adormecidos… estratégias e táticas…E criar estratégias não se trata apenas de esperar “esperançosos” as eleições de outubro para “decidir” o que fazer, não podemos nos contentar com defender o estado democrático tal qual o conhecemos antes do golpe de 2016, é parar, refletir, debater, e não agir como baratas tontas se debatendo a cada notícia polêmica da vez…

 

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Yo vengo a ofrecer mi corazón: Brasil, meu lar… (Parte I)

Depois de uma ausência um tanto sintomática (a tese né?!) volto aqui com o que posso dizer é a primeira de três ( ou pelo menos) duas cartas de amor a vocês…. sim… melodramática como sempre…. bom, por onde começar???

Eis que estou já com os três capítulos da tese (acho que será só isso) e, ´tava aqui tentando revisar, ler alguns textos curtos que ficaram pra fora e deixar o texto clean pro orientador…yey!!… Mas eis que um texto, outro texto, não me deixa em paz, então…

Bom, como alguns de vocês sabem, volto a El Salvador (outros? rsrsrs) em Maio/2018… e como boa apreciadora do drama da novela mexicana pensei em fazer um tour de despedida desse Brasil, esse lar que me acolheu nos últimos 12 anos…. sim, leu bem… pra quem me conhece desde a primeira semana… meu, já se vão 12 anos desde aquele dia... Comecei por Matinhos visitando minha irmã d´alma… a chuva nos deixou dentro de casa o dia inteiro, quase todos os dias, mas ok, pude falar hooooras, rir e passar um tempo maravilhoso com a Fran maravilhosa… o que ela no sabe é que por dentro, cada rua, cada minuto no ônibus me trouxeram milhões de lembranças, derramei algumas lágrimas no bonde (indo e voltando)…. conheci a Fran na segunda semana de fevereiro de 2006 no LAC (Lar da Acadêmica de Curitiba –acho que é isso), ela me viu chorar e perceber que sim, mesmo eu não querendo assumir, eu estava triste, afinal de contas estava a vários quilômetros longe da terrinha… ela se transformou não só na amiga, mas na confidente, na irmã, meu anjo todos esses anos… ela me viu chorar, espernear, me empolgar com algumas questões políticas e rir horrores das nossas peripécias na cidade maluca que é Curitiba… Com a Fran aprendi a ter calma (Acredite o não rsrsrs)… e sempre me fez saber que não estava sozinha… Nunca vou esquecer nossa empreitada de levar minhas duas malas e o pouco dinheiro que trouxe (escondido no sutiã) para atravessar umas ruas meio sinistras para chegar a minha nova casa… – os maristas curitibanos me hospedaram durante os primeiros quatro meses aqui em Curitiba, conheci gente boníssima que, alguns deles, viraram professores e que hoje vão as ruas contra os retrocessos golpistas (tema para a próxima carta… rssrs)

Durante meus anos de CEUC (Casa da Estudante Universitária de Curitiba) aprendi a compartilhar o espaço, aprendi que assembleias são mais do que momentos em que cem moradoras se encontravam para debater questões internas (e externas) à casa… me fez compreender que estudar numa universidade pública é um direito que lamentavelmente não é de todxs, aprendi sobre privilégios e sobre como a luta não se faz sozinha: SEMPRE TEM MULHERES FODA do lado lutando juntas… mesmo não sabendo, a CEUC foi onde comecei aprender sobre feminismo… todas mulheres que de uma ou de outra forma tínhamos que enfrentar estar numa universidade que prezava o academicismo falocêntrico e normativo, mesmo aqueles cursos que são mais “progressistas”… Ninguém era de Curitiba, era um dos princípios da casa: alojar mulheres vindas de todo o Brasil e de outros países que não podiam pagar um aluguel na cidade “sorriso” (ironia do destino, as pessoas não sorriem muito nas ruas… rsrsrs)… Jamais esquecerei o primeiro colchão que usei… péssimoooo, mas né, investimento público em educação nunca é prioridade nossos governos da América Latíndia (e hoje menos com o golpista temeroso e sua pec do fim do mundo… sim, já sei…tema para a próxima carta)… Minhas primeiras véias da CEUC[1], foram duas gurias incríveis, uma delas fazia farmácia, que cuidou da minha primeira gripe horrível na cidade (primeira de muitas que essa cidade e seu clima maluco me traria), e a outra ´tava para se formar (fazia biologia)… Morava no sétimo andar… no quarto 71…. jamais esquecerei a janela pela qual vi vários entardeceres com o cheirinho incrível a smog da cidade e o HU (Hospital Universitário) na minha frente… o primeiro ano foi difícil, a língua, as pessoas, a distância (nunca sai de casa)… naquela época não tinha whats… uma adolescente recém saída de casa, jamais assumiria que estava triste, então minha família sempre ouviu: “está tudo bem, é lindo”… embora a separação fosse difícil e os primeiros meses assustadores… o primeiro ano me deixou boas lembranças, uma road trip (sim, fui até POA pedindo carona na estrada), uma viagem a Brasília na melhor companhia da irmã chilena e bons amigos que hoje são minha família (Fer, sentirei saudade das suas piadinhas infames rsrsrs)…. na UFPR aprendi que devia escrever, estudar, ler e correr atrás de muitas coisas que não tive no ensino médio… me apaixonei, e desapaixonei… briguei com segurança por achar que ele estava implicando comigo por ser mulher e estrangeira… briguei com professor que estava sendo prepotente com colegas, ri de alguns personagens do DCE… aprendi a jogar ogroball[2].

Ser estrangeira é difícil… já chorei muito, já quis voltar várias vezes, já quis ficar por aqui… hoje não lembro mais por quê sai de casa e vim parar em Curitiba. Talvez era rebelde, talvez a situação do meu país, talvez só quis conhecer o mundo… talvez tanta coisa… não me lembro mais… sei que sai com duas malas cheias de sonhos e uma carta que me dizia era aluna da UFPR… sem nenhum plano (não tinha nem casa minha deusa!)

Quando cheguei a Curitiba tinha aquele sonho que a mídia corporativa latíndio-americana nos coloca na cabeça (mesmo eu não querendo assumir, pois me achava uma Guevarita): trabalhe, “se esforce” “seja único” “seja emprendedor” (hahaha e a louca foi estudar letras)… no futuro… sim esse futuro capitalista que para trabalhador nunca chega…Mas… mas… Que lindo esse Mas! (ou será Marx? E Bertha Cáseres, e Teodora del Carmen… e el Che… e Rosa Luxemburgo e Fidel)… Com o passar do tempo compreendi que América Latíndia é feita de Luta, que se somos “terceiro mundo” “subdesenvolvidos” “países emergentes” é porque houve espoliação, memoricídio, roubo e genocídio…. e o pior, continua havendo… hoje não quero mais esse futuro… hoje quero a luta das Mulheres, hoje quero sair às ruas e gritar “Lutar, Criar… Poder Popular”, “Se cuida, se cuida seu machista… América Latina será toda FEMINISTA!”

Para ustedes… mis hermanxs brasileirxs e não brasileirxs…

Yo vengo a oferecer mi corazón….

 

[1] Véia: termo carinhoso pelo qual se chamam entre si todas (ou a maioria) de moradoras da CEUC

[2] Futebol com três jogadores em cada time, uma bola de tênis. Inventado no pátio da reitoria da UFPR pelas galera da história e sociais… houve campeonato em homenagem a um jogador muito querido em 2006 que falecera em dezembro de 2005.

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mujer

Fotografia: o olhar de narciso

(Este é um texto que funciona como, em primeiro lugar, um ensaio de resposta à pergunta que uma vez alguém me fez: por que você faz selfies? E, em segundo, como primeira entrega sobre corpo-imagem-mulher)

 

eu

Desde já aviso, este não é um texto com referenciais psicanalíticos, não pretendo fazer uma explanação sobre nenhum processo explicado pela psicologia, nem pensar teoricamente sobre uma experiência, que se bem poderia me servir para explicar no espaço acadêmico ou mesmo fora da academia não me sinto confortável agora, em primeiro lugar porque tenho pouca leitura a respeito e, em segundo lugar, porque me parece, neste momento, mais genuíno fazê-lo assim. – Talvez, mais adiante possa elaborar um pensamento teórico ou acadêmico…

cadejo

primeiro ensaio-sem pretenção

Faz exatamente um ano e três meses que comecei a tirar selfies e postá-las nas redes sociais – coisa que já fazia antes, porém sem nenhuma consciência sobre –. O principal motivo que me levou a isso foi uma conversa que tive com meu irmão sobre o rompimento do meu último relacionamento (5 anos). Após um relacionamento longo e por vezes tortuoso (para ambas as partes), e com o fim dele, percebi que havia muita coisa em mim, desde o que projetava como imagem e o que tinha para mim entre as quatro paredes da minha casa, que não reconhecia mais. As roupas, o cabelo, mesmo sendo fruto de minhas escolhas, tudo isso parecia que quem se olhava no espelho de narciso era outra que eu não mais reconhecia… percebi que, mesmo o que veio antes do relacionamento, fazia parte de um descobrimento que havia ficado pela metade… na conversa com meu irmão ele comentava “é importante saber quem se é e como demonstramos isso pro mundo. É importante saber como mudamos durante e depois de um relacionamento e que rosto queremos olhar”, entre muitas outras coisas, percebi que no meu facebook, apagando muitas fotos que tinha com esse ex-namorado, retirei boa parte das fotos da minha rede social… Passei a perceber o quanto romantizamos relacionamentos e o quanto o amor romântico é nocivo, principalmente para nós mulheres – tema para outro texto que está em andamento –. As selfies foram mudando conforme fui me deparando com a câmera do meu celular… Percebi o quanto sinto saudade de ter uma câmera na minha mão e o quanto desejo, em algum momento, quando as economias me permitirem, adquirir uma câmera e trabalhar com isso.

A maioria das Selfies tem sido feitas em casa, principalmente na intimidade do meu quarto, que hoje chamo de santuário e quem visitou minha casa, pode perceber que mesmo na bagunça, este espaço reflete muito do sagrado da minha intimidade… (poucas pessoas me visitam e há um motivo para tal)… continuando… o motivo que me leva me fotografar em casa é pelo simples motivo que ao me deparar com o olho entrometido da câmera, me deparo com o meu espelho, meu olhar… o meu olhar sobre mim… algo que tem sido muito difícil de encarar…

Cada fotografia é antes feita na frente do espelho, passo alguns momentos olhando pra mim e depois de um tempo faço alguns takes pra escolher a que melhor expressa aquilo que vi, algumas horas ou dias antes, na frente do espelho. E quase nunca publico selfies no momento em que é feita, muitas vezes passam dias para que possa postar a tal da fotografia…

A primeira foto que publiquei sendo ciente desse processo foi chamada Narcissism #1

christy

Narcissism #1

(que é por sinal a fotografia do blog). Depois disso usei esse título algumas vezes… muitas outras nada além de uma legenda qualquer… ou alguns trechos de livros que me tocam no mais profundo.

A aposta na selfie me fez olhar para mim após o fim de um dos relacionamentos mais importantes até agora. Fez com que olhasse para aquela que restou depois de um tortuoso fim, fez com que levasse mais a sério essa questão de autodescobrimento que já rendeu uns 7 diários na minha vida… fez me deparar com aquilo que almejo ser no futuro ou mesmo no meu presente.

 

rir de s

rir de si diante dos outros

A aposta pela selfie faz com que pudesse brincar com a minha própria imagem, faz com que possa rir de mim e comigo… e me proporcionou momentos de conexão muito grande e maravilhosa comigo mesma…As redes sociais nos proporcionam, às vezes de forma pouco saudável, um caminho para afirmar nossa identidade ou mesmo para formar uma… muitas pessoas podem pensar: “não precisa mostrar para os outros, basta com você saber quem é” Isso é uma verdade tão verdadeira… porém… sempre há um porém… somos seres sociais, e precisamos, de uma maneira ou de outra, sentir o pertencimento a alguma coisa maior, a um coletivo, afirmando nossos ideiais ou confrontando os mesmos com outros grupos. Afirmando nossa identidade, algo que, mesmo gostando das teorias do pós-estruturalismo e da fluidez identitária, acredito ser algo muito importante, nosso semblante (identidade), conforme Alain Badiou comenta, pois por um lado é verdadeiro que somos seres-em-relação e em mudança constante, não é menos verdadeiro que precisamos de um semblante para agir na sociedade e se colocar em-situação, na luta de classes. As redes sociais, desde meu humilde ponto de vista, é um dos lugaresvintage onde projetamos nossa imagem, onde dizemos  ao mundo “eu existo” e isso pode ser positivo ou negativo, depende muito de várias questões psicológicas e mercadológicas – porque sim, o fato é que desde o momento em que fazemos uma conta de Instagram, Facebook, Twitter, e outras redes, estamos vendendo nossa imagem, estamos nos vendendo num mundo em que o grande capital manda e o qual devemos continuar lutando contra – debate para outro momento –. Uma certa vez alguém me disse: “acho que você é muito insegura e por isso você faz tanta selfie” E até pode ser, todas e todos carregamos com um poço de inseguranças enorme, muito mais num mundo em que os laços afetivos estão cada vez mais frágeis… e, sim, pensando que o que me levou a ter a selfie como prática, pode ter sido o final de um relacionamento, não é menos verdadeiro que a prática foi ficando mais complexa e mais complicada, pois de um possível querer mostrar para o outro passou a ser quero me ver através do olhar de uma câmera, que nunca é idêntico-igual a tal realidade… – talvez seja por isso que a fotografia me apaixona tanto, pois na fotografia não há realidade, há realidades capturas, escolhas, manipulação – no melhor sentido, aquele que faz referência ao processo manual do artesão e uma massa de argila –. E, convenhamos que se deparar com o olho de narciso pode ser muito desafiador, assustador e libertador, pois é nele, na relação íntima estabelecida entre o eu e o espelho-obturador que nos deparamos com aquilo que somos ou queremos ser para nós e para os outros.

 

NOTA: algumas das fotos que acompanham este texto não tinham sido publicadas, outras sim…

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Opinión, Violencia

O messianismo do espetáculo

“Porque se o Temer não sair… Fodeu. Eleições diretas… Fodeu, a direita ganha. Indiretas… Fodeu. Ditadura… Fodeu. Bolsonaro… Fodeu.”

(G.R.)

O cenário nada promissor esse que se enxerga num horizonte bastante próximo e que, na bem da verdade, já estamos vivendo. A reforma trabalhista impõe uma condição ser-máquina para os trabalhadores. Sem investimento na educação (seja na ordem material ou no investimento de formação constante de professores, retirada de disciplinas importantes para o desenvolvimento crítico-social ou mesmo para integração latino-americana, como o caso de espanhol) fica difícil formar sujeitos que se insiram na sociedade de forma crítica a respeito do seu entorno (sim, eu sei que o ensino público já era precário, mas essa não é justificativa para enfraquecer esse sistema ainda mais). Sem investimento na saúde pública fica difícil acessarmos a um sistema que, embora com algumas falhas, conseguia dar um atendimento de qualidade á população (desde minha chegada ao Brasil usufruo dos serviços do SUS e, sim, apesar das suas falhas, é um sistema que funciona), conjuntamente à redução do horário de almoço, as negociações nada justas com os patrões, o trabalho intermitente, nenhum trabalhador vive, e sim sobrevive. Mulheres gestantes passarão a trabalhar “de boas” em ambientes insalubres e com pouco tempo pra almoço, com pouco tempo pra descanso, sem férias e sem um sindicato ao qual levar nossas reivindicações, ou seja, trabalhe e “reze” pra algum deus ou Deusa pra não ficar doente e ser demitida… Matam o intelecto e, aos poucos, matam o corpo também.

No dia 12 de junho acordamos, ou fomos dormir na noite anterior, com a notícia que sim, esse é o nosso cenário a partir de agora, o feed de notícias só dava mensagens de indignação, raiva e muita tristeza, eu mesma, embora não ficando surpresa pela aprovação (explicação mais adiante), pensei comigo, e “agora, José?” Essa panorama é, no mínimo, assustador. Mas… eis o que encontro, algumas horas depois, toda essa massa de pessoas que preocupada, raivosa e um tanto solene fez algumas reflexões muito interessantes, agora defendiam a outra pauta: Lula, condenado a 9 anos e meio de prisão por crimes não comprovados… e agora nada mais se falava sobre reforma trabalhista, a truculência da polícia contra os trabalhadores da COMCAP ficou um tanto silenciada e o debate sobre a transformação em autarquia da mesma sem apareceu. Fiquei curiosa, preocupada e angustiada. – uma pausa pra angústia…

Gramsci, nos cadernos do cárcere, ao falar sobre a reunificação e o surgimento da Itália, aponta para a importância da relação entre o grupo “intelectual” e a massa proletária; para ele, os primeiros tem o trabalho de desenvolver um pensamento de acordo com as necessidades da população, dirigir e se deixar transformar pela mesma. A formação ideológica e política também é de sua responsabilidade. Um século depois dessas afirmações, acredito que podemos fazer algumas nuances desse pensamento, no entanto, acredito que a camada da população que ocupa lugares privilegiados nas universidades ou nos movimentos de base é a parte da população que deveria ter o dever político de incentivar o debate. Seguremos essa ideia.

Nas ruas, para aqueles que acreditamos na luta popular há bombas de gás de efeito moral, alguns espancamentos e/ou prisões injustas, além de perseguições posteriores às prisões. Uns vão motivados, outros tentam recuperar a esperança na luta popular, mas certamente sabemos que o que a PM tem preparado para nós é apenas truculência e violência desenfreada. O show de horrores a cada semana ou a cada quinze dias. Após esse show, aqueles que, apenas corremos e passamos o susto, voltamos para nossas casas, estarrecidos, com medo e raiva e com alguma esperança de que em algum momento essa situação seja diferente.

Aqui me permito me fazer a pergunta, o que significa ir a um ato, o que está sendo operado quando saímos às ruas nos atos/manifestações ou greves? Manifestações e atos não são greves, segundo conversas com amigos, chegamos sempre a uma mesma conclusão “um ato ou uma manifestação são mais um momento específico. Algo que possa levar à uma paralisação de rua, atrair atenção ou até um enfrentamento pra demonstrar poder popular e de certa forma infundir medo. Já uma greve é um rombo no bolso da burguesia, é um resultado mais a médio e longo prazo, pode durar dias.” Tendo isso em mente, fico aqui pensando qual é a efetividade das nossas ações nas ruas? Pois a reforma passou, a PEC de congelamento do teto de investimentos na educação e saúde, passou. As duas “greves gerais” geraram alguma movimentação, mas não passou do dia (sendo a do dia 28/04 de maior impacto). O resultado da greve do dia 30/06 foi um tanto decepcionante, ao meu ver, pois além de ter pouca movimentação, como já é de praxe os sindicatos e o querido carro de som impossibilitou uma manifestação de acordo com as ânimos que, embaixo, no asfalto estavam fervendo.  Depois de uma volta na quadra, sim foi literalmente isso, algumas ruas e voltamos ao TICEN (Terminal do Centro-Florianópolis), alguma alma bem intencionada parabenizou os presentes e com um “beijo e bom final de semana” dava por concluído o ato.

(Uma pausa – sim, outra, – para dizer que continuo sendo a favor de tomarmos as ruas, posso até dizer que sou uma utópica que acredita no poder popular e que os gritos dos vencidos devem ser cada dia mais fortes)

Se, por um lado, a presença e tomada das ruas se faz importante, devemos também ter presente que o diálogo entre as diferentes organizações de esquerda está um tanto falho. E aí volto à questão da defesa do Lula que tomou o feed de notícias, como não tenho televisão apenas assumo que também deva ter se dado alguma atenção ao espetáculo da condenação do ex-presidente petista. Há algo nessa espetacularização e messianização que me preocupa e me angustia, os sindicatos e movimentos lulistas, após ouvida a sentença, deixaram de lado a reforma escravagista recém aprovada para defender, desde o saudosismo, o Lula, e não, eu não estou retirando a importância e o peso político que isso tem, porque isso é escancarado: há uma perseguição política envolvida, porém, na minha humilde opinião, a condenação de Lula, Aécio ainda estar solto, Temer não sabendo lidar com a sua solidão no G20, não passa de uma democracia de showbiz, ou seja, enquanto ficamos distraídos com os holofotes de cada novo escândalo de “corrupção” há uma dezena de coisas que afetam o nosso cotidiano que estão sendo aprovadas no senado. Se, como afirmava Gramsci, a classe política ou os intelectuais de um grupo devem ser aqueles que desenvolvem o pensamento crítico dos que poderíamos ser considerados massa – não de manobra, mas massa popular combativa, no sentido gramsciano do termo – porque estamos apenas querendo convencer a população que devemos “defender Lula”, claro, algo deve ser dito a esse respeito, porém, não desviemos o foco das nossas ações. Cadê o trabalho das bases? Em termos de greve, poderíamos aprender com os trabalhadores da COMCAP que já estão em seu quarto dia de greve, sendo reprimidos pela polícia. Para pensarmos em greve falta organização, falta trabalho de base, falta debate, falta atenção. Falta uma ação mais incisiva e mais unificada, em que sindicatos e coletivos preparem uma frente única para lutar pelas pautas da população.

Nesse cenário todo, a epígrafe do texto resume muito bem boa parte do meu sentir, o que me leva a concluir que ao invés de ficar panfletando “Lula2018” deveríamos utilizar a raiva que sentimos e mobilizá-la em ações mais diretas e incisivas na fratura no grande capital, o que de certa forma, implica repensar o modo como entendemos instâncias como Estado, governo, e democracia, a grande máscara do capitalismo, porque podemos mudar os nomes, mas se não há uma força-tarefa de conjurar os fantasmas, eles sempre voltarão a nos assombrar.

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